miércoles, 3 de septiembre de 2008

Todo está cambiando...


He decidido tomarmelo con calma. He decidido que no todo tiene que salir perfecto, que con que salga adelante ya es un logro. Que ir ganando pasito a pasito tambien puede llenarte, y que ante las piedras que te surjan en el camino, lo importante no es lo alto que las saltes sino llegar hasta el otro lado.

Cambias de vida, cambias de hábitos. Si antes tenías todo el tiempo del mundo, ahora casi tienes que arañarlo a cada momento, pero curiosamente eso no te hace mucho menos feliz, solo un poco mas cansado. Pero un cansancio que al final del día te llena, que te hace dormir bien, no como el de antes que te mantenía dando vueltas a la cabeza. Y aunque todo no sea todo lo maravilloso que pudiera ser, aunque aun tengas muchos asuntos en la bandeja de pendientes, y lo que está por venir pueda asustarte un poco, el simple hecho de poner un pie delante del otro y seguir avanzando, te demuestra mas de ti mismo de lo que tu pensabas. No estamos conquistando una vida perfecta, pero estamos en el camino de algo.

Y si solo los estupidos pueden vivir tranquilos, procuremos de vez en cuando perder la vista en el infinito, respirar hondo una vez mas y seguir adelante con una mezcla de resignación y valentia. Que no podemos evitar los golpes que están por venir, pero si procurar que nos cojan lo menos directo posible. Y siempre seguir encerrando dentro de cada uno esa pequeña parte de sentimiento que siga viva y ardiendo, y que podamos ver cada vez que cerremos los ojos, escuchando una canción o sintiendo una brisa hacia nosotros.

Esto es lo que veo cada día al entrar y salir del trabajo.


Nadie sabe cuanto durará esto ni lo que está por venir. Si dentro de un tiempo volveremos a cambiar, o si el condenado acelerador de partículas explotará y acabará con todo de una vez. De momento nos contentamos con ser felices en pequeños momentos, en pequeñas porciones, individuales ó colectivas, y sentir que de vez en cuando la suerte vuelve la cabeza y nos sonrie un poco de refilón, dejando su huella en esos detalles de la vida. Y aunque todo pueda cambiar, seguramente a peor, no tiene sentido desplegar las velas y remar ciegamente contra de una corriente tan grande. Siempre hay tiempo para irse a pique, de heroes fallidos está lleno el fondo del mar, pero quiza solo convenga arriar velas, dejarse llevar manteniendo el mando y capear el temporal hasta que unas aguas mas tranquilas nos permitan dirigirnos al punto que deseamos, que no tienen porque ser el que pensabamos en un principio.

Aqui estamos, X dias despues de la ultima vez, y a X dias de la proxima, sin la promesa fija de volver en algun momento, simplemente soltando esta pequeña anotación a las ondas de la corriente, como un mensaje en una botella, que es un poco lo que siempre ha sido esto.