viernes, 1 de febrero de 2008

Puntos de vista

Ultimamente suelo posponer involuntariamente esto de dejar pensamientos en este rincón. No creo que este perdiendo las ganas, supongo que es porque como en todo hay épocas en que apetece mas, en que hay mas cosas que contar o simplemente porque uno se deja llevar, pero como "el chico con la espina clavada" siento que es una buena costumbre esto de irse quitando alguna de la espalda de poco a poco y no queria dejar pasar estos dias sin contar algo de lo que nos ronda, que nunca es poco.

Hace poco he tenido el placer de celebrar el cumpleaños de una de las personas mas queridas para mi, una de esas que mucho mas que amigo, lo consideras compañero de vida, con mayúsculas. La verdad es que fue muy divertido, como esperabamos, y a la vez muy emocionante el compartir aquella noche, y no solo por él. Recuerdo que al estar sentado en aquella larga mesa, rodeado de tanta gente, me dió por echar un vistazo alrededor, y luego mirar el rostro de felicidad del homenajeado, y me dió por pensar que despues de todo, toda aquella colección tan especial de rostros y vivencias era un gran bagaje para veinticinco años. Me refiero a que estoy seguro de que gran parte de la culpa de esa felicidad que sentía la persona en cuestión era melancolía y agradecimiento hacia esas personitas con las que habia compartido tantas cosas, y que verlas reunidas alli, como en un cuadro de la ultima cena, le podia producir una satisfacción cercana a la de un artista que admira una obra de su creación.

El paso del tiempo, como en tantas cosas, se nota especialmente en los amigos. A medida que pasan los años está claro que uno cambia de puntos de vista (algunos lo llaman madurar...) y de la misma manera cambia su forma de relacionarse con los demas. Él pensar que es lo que uno espera o desea de un amigo es una pregunta que seguramente no nos hacemos a menudo, y probablemente no podriamos contestar con gran seguridad. Simplemente es ese paso del tiempo y lo que vivmos con esa persona lo que nos lleva a confiar mas o menos en ella o a considerarla mas cercana a nosotros, a preocuparnos mas por ella. Y con los años, las obligaciones, el cambio de estilo de vida...ese grupito cada vez mas parece que se va disminuyendo, pero a la vez quizas se va afianzando.

A menudo suelo pensar en epocas pasadas (el club, una vez mas) porque te encuentras con alguien, detalles, flashbacks en algun sueño...y pienso que seguramente el grupo de personas de lo que yo entonces consideraba amigos era mucho mas amplio que ahora. Pero como dije, con el tiempo dejas de frecuentar lugares, hay gentes que se van, tiendes a focalizar mas tus relaciones con los mas cercanos, y tambien es una gran verdad que el tiempo te descubre muchas cosas de ciertas personas, siempre pensé que por encima de todo a cada uno nos pone en su lugar. Por eso, aunque pierdas de vista a algunas piezas importantes del rompecabezas en el camino, siempre consideré como un gesto de verdadero afecto y que produce una gran satisfacción el encontrarte despues de algun tiempo sin verlo a un buen amigo y recibirse y compartir el momento como si ese lapsus no existiera, conservando lo que siempre habia quedado, y con la alegria del reencuentro. Lo que nos debería llevar a pensar tambien, no solo qué es lo que uno espera de un amigo, sino tambien que es lo que esta dispuesto a dar.

No estoy muy seguro de cual es exactamente el punto al que quería llegar con todo esto, o si lo había concretamente. Supongo que en aquel momento que ví aquella expresión de satisfacción sentí una sana envidia y a la vez un trocito de felicidad de la buena por tomar parte en todo aquello. Generalmente considero a la dama suerte como esquiva y burlona para mi, por una serie de factores y vivencias que no voy desgranar ahora, pero una de las cosas por las creo que merece la pena todo esto es por haber tenido la fortuna de conocer y compartir con una serie de personas muy especiales, que son pocas, pero valientes. Como almas flotando por ahi fuera necesitamos de estas cosas y de lo que nos hacen sentir, de esa complicidad. Y aunque muchas veces nos llevemos a autenticos chascos o fracasos, siempre nos vemos impulsados a arriesgar una vez mas para conseguir todo aquello.

Y al final la sensación de encontrar esa afinidad, esa confianza para poder descansar un poco el peso que llevamos a diario sobre nuestras espaldas, es una gran recompensa. No creo que sea por influencia de las entrañables charlas de moral cristiana que recibía en el colegio, pero siempre pensé que la manera de tratar a los demas al final repercutía en uno mismo. Y aunque es verdad Señor que algo hemos pecado, si al final conseguimos guardar una pequeñisima colección de grandes amigos, es porque algo buenos si hemos sido. Y es que en esta vida esta bien cambiar de vez en cuando de puntos de vista, pero esta mejor tener a alguien con quien compartirlos.

"...y ya no quedan lagrimas ni dolor,
solo un vaso de cerveza y una canción,
y en cualquier fiesta encontrarás un amor,
o dos, o tres, los que tu quieras, los que te pida el corazón..."
(Mis Amigos, de los Hombres G)

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