jueves, 28 de febrero de 2008

Sin sorpresas

Arrastrarnos y tratar de salir adelante en este mundo de hoy en día, en esta sociedad de horarios y parcelas, hace inevitable el acabar cayendo en la creación casi inconsciente de una rutina que establecemos para nosotros mismos. Una rutina que ocupa hasta el último rincón de la agenda bien diseñada pero llena de tachones y notas al margen en que convertimos nuestro tiempo. Nos programamos nuestros dias de trabajo y de ocio, las horas que dedicamos a nuestras necesidades diarias, los minutos que paramos un momento para respirar o a fumar un cigarrillo y hasta casi los pocos segundos que dedicamos a reflexionar sobre todo. A veces hasta los dias que dedicamos a "desconectar de la rutina" se acaban volviendo tan predecibles como los de habitual.

Todo esto nos crea una sensación de pesadez o de repetición que muchas veces denostamos y nos hace desear romper con ella hacia nuevas experiencias, que aunque no lo sospechemos, es muy posible que se acaben convirtiendo en nuevas rutinas. La sensación de descontento persiste, y a pesar de encontarnos sobre siete pisos de colchones, no dejamos de notar bajo nuestra espalda el guijarro que se encuentra debajo de todo. Pero de lo que pocas veces somos conscientes es de que precisamente son esos pilares los que nos dan la seguridad que necesitamos para seguir adelante con el resto, para afrontar los nuevos retos o simplemente para seguir sacando la cabeza de debajo de la sábana cada mañana.

A donde quiero llegar con esto es que a veces la vida es como un examen al que, a pesar de disponer de las preguntas clave, llegamos con la lección mal aprendida. Y entonces toca improvisar. A menudo, al acomodarnos en esa rutina bien sólida, olvidamos que hay ciertas cosas que estan por salirnos al paso, de forma inapelable. Cosas que pueden ser buenas o malas, pero que seguro van a remover los cimientos de todo. Cosas para las que seguramente no podamos prepararnos, pero que no por ignorar o no tenerlas en mente van a dejar de suceder. Y es entonces, cuando llegan, al cogernos con la misma cara de sorpresa que un camión a cien por hora al cruzar furtivamente la calle, cuando nos toca improvisar. Estaba en el manual de la vida, y no habiamos pensado en ello. Nos preparamos para calcular complejas ecuaciones y para lo mas básico no tenemos respuesta fija.

Con la rutina sucede tambien que se crea una capa invisible, un velo translucido que nos impide ver el fondo verdadero de lo que hacemos o de las situaciones de diario. El todo y la complejidad de cada dia nos impiden ver la importancia de las cosas que siempre estan. De esos objetos o lugares a los que tanto volvemos, de esos momentos en los que tantas veces nos refugiamos, y sobretodo, esas personas que nos acompañan cada dia. No es que dejemos de darles importancia, es que simplemente nos acostumbramos a "usarlas" cada dia, porque siempre estan ahi, sin darles la valoración real que tienen. Pero ese mismo velo se rasga y la ilusión se rompe hecha añicos cuando nos sobreviene la pérdida, que nos muestra la cruda dureza de la ausencia y la amarga persistencia del recuerdo.

Asi que la reacción ante tales desastres depende de cada persona, y hasta a veces sorprende a uno mismo, por no ser como esperaba o como sería habitual, pero no por ello deja de ser menos auténtica. Lo que estaba por venir tenía que acontecer y lo sucedido es la respuesta lógica y sincera de uno ante la situación. Pero ¿que ocurre cuando esta situación no salta al paso de uno, sino que solo se deja atisbar como un posible resultado, y uno comienza a pensar en como afrontará todo? La incertidumbre unida al tiempo es el peor instrumento de tortura y la mente siempre esta a punto para mandarle el mensaje a las rodillas de que empiecen a flojear. Y al final, inconsciente o egoistamente, no lo sé, uno acaba volviendo a refugiarse en la rutina y todo lo demas, para no terminar mirando a traves de ese recien formado agujero en el mismo velo que lo cubría todo. A pesar de que ya no puede evitar en su mente el destello que produce la chispa de esa idea, que de vez en cuando salta ante determinadas palabras o situaciones.

Asi que el resultado final de todo es impredecible, porque solo se puede llegar a él con el tiempo, y este, inexorablemente, formará en nuestra mente recuerdos, que frente al resto, es casi lo único en esta vida que nunca perderemos.

"...no alarms and no surprises, please..." (No Surprises, Radiohead)

Todas las ilustraciones son obra del pintor Drew Ernst.

jueves, 14 de febrero de 2008

Angeles y demonios

El poder de los sueños es algo sobre lo que pocas veces nos paramos a pensar. Cuando estamos imbuidos en medio de uno, todo parece pertenecer a una dimensión paralela, con su propio mundo y su propia historia, pero que parece haber estado siempre ahi. Nos separa completamente del mundo real en el que vivimos, hasta hacernos casi olvidar su existencia y deshinibirnos de sus ataduras y de las nuestras propias. Incluso cuando somos plenamente conscientes de que estamos soñando, no dejamos de sentirnos arrastrados por esa realidad tan abstracta. Eso es lo que hace tan intensa esa experiencia, incluso instantes despues de haber despertado. Es como una gran película, que nos sustrae durante su metraje del resto de las cosas y nos hace sentir tanto el argumento que incluso algun tiempo despues de ver la palabra "Fin", no dejamos de darle vueltas a todo lo que hemos casi "vivido". Se trata de una especie de viaje, como se suele decir metafóricamente, y es precisamente ese caracter itinerante lo que lo hace tan atrayente y enigmatico. Porque es un viaje, pero a una zona profunda de nosotros mismos, que a veces incluso desconocemos.

En los sueños damos rienda suelta a las pasiones mas ocultas que tenemos, volamos sobre las cosas, besamos a quien deseamos, gritamos todo aquello que pensamos y, porque no, hacemos daño a quien nos inoportuna. Y así cometemos estos actos tan irracionales, a pesar de no ser conscientes de lo artificial de esta experiencia y por lo tanto de las nulas consecuencias, como si igualmente fueramos capaces de llevarlos a cabo en la vida real. Porque todo lo que parte de estos sueños no es en ningun caso artificial, ni influenciado por otros agentes externos, lo que somos en estos sueños es solo nosotros mismos. Por eso tantas veces nos puede intrigar aquello de lo que hemos sido capaces en ese mundo, y de donde parten esas ideas o sentimientos que se veian tan claros durante el sueño, y que en la vigila apenas se atisbaron. Uno mismo puede aprovechar para darse el lujo de llevar a cabo todo lo que tanto desea en la vida real y no es capaz de conseguir, y alcanzar una sensación de lleno plenamente intensa, como si fuera real. Pero muchas veces, lo incontrolable de esta experiencia nos lleva a confontarnos con lo que mas tememos, con nuestros miedos o con nuestros recuerdos y espinas mas profundas que creiamos simplemente enterradas porque ya no soliamos pensar en ellas. Pero el sueño hace patente su persistencia y el deseo inconsciente nos congela, como si trataramos de hacernos daño a nosotros mismos.

Y al despertar nos queda, ademas del shock del momento, una sensación peculiar que se reserva solo a estos momentos, una especie de amargura, de tristeza punzante pero contenida, un cocktel de melancolía, debilidad e incertidumbre a partes iguales, poco agitado. Es una sensación que hace que nos regocigemos en recordar detalle a detalle hasta el mas mínimo de aquella visión, para a través de esto volver a paladear una pequeña fracción de aquello que sentimos y que nos parecía mil veces mas intenso que cualquier otro "cuelgue" emocional habitual. Y entonces nos damos cuenta de que realmente, lo que aconteció en ese sueño, a pesar de lo que pensabamos, si que tiene consecuencias, tiene consecuencias sobre nosotros mismos.

¿Por qué vienen a la memoria momentos y personas tan lejanas a lo que soy ahora? ¿Por qué se presentan ante mi en la forma tan sencilla y cercana que hubiese deseado de antiguo, y por qué dejan esa huella en mi, como si ya no quisiera despertar, si ya se que los kilometros que hace el tiempo son imposibles de atravesar? La linea entre el gozo y la tortura en los sueños es tan fina como intensas son sus sensaciones, y lo que eran angeles se convierten en demonios con el simple acto de abrir los ojos. Los misterios que parten de uno solo pueden descifrarlos uno mismo, no valen ayudas de libros ni divanes y creo que la respuesta esta mas cercana de lo que pienso, aunque probablemente no la entienda, o quizas sea demasiado grande para vislumbrarla en su totalidad. Mientras tanto volveré a acostarme con la esperanza de que mi mente se tome unos minutos libres, mientras se dedica a clasificar y archivar todo lo que trajo el dia, y me lleve de viaje una vez mas.

Hoy es San Valentín, asi que debo decir, primeramente, enhorabuena a todos los premiados, que lo disfruten, y a todos los nominados, entre los que me encuentro, que ya es un logro llegar hasta aqui y permanecer medianamente cuerdos, y que no desfallezcan, que esten peligrosamente alerta y temerosos, porque recordad, "happinnes is just around the corner"...

"...daylight licked me into shape,
I must have been asleep for days,
and moving lips to breathe her name
I opened up my eyes..." (Just Like Heaven, The Cure)

miércoles, 6 de febrero de 2008

Sueños





Esto es sólo un texto, un relato, algo que seguro que le ha ocurrido a alguien alguna vez o que se parece mucho... No sabía muy bien de qué quería hablar porque mi cabeza ha dado tantas vueltas últimamente que la inercia me tiene un poco confusa, pero quería ocupar mi sitio... aquí lo dejo...


… se despertó de golpe, sin más, de repente tenía los ojos abiertos y era perfectamente consciente de que estaba despierta y de que lo que vivía 5 segundos antes era un sueño, un mal sueño… Todavía le palpitaba el corazón, lo notaba rebotando entre sus pulmones haciendo que sus jadeos fueran más fuertes… entre golpe y golpe de respiración se repetía “ era un sueño, era sólo un sueño” Pero lo había vivido como real… Pasaban ya 10 meses desde la última vez que le había visto y unos 12 desde la última conversación en la que se permitió ser sincera con él. Pero había soñado con el escenario de su ruptura, con los motivos que marcaron el final definitivo y ante eso sabia que aún era vulnerable. Había superado su voz, su nombre, su ausencia, sus promesas y su preocupación. Superó el no ser nadie sin él y no sólo eso, si no que ahora era mucho más gracias a que ya no lo cargaba en su espalda; de haber mantenido su cuerpo en pie jamás podría haber volado tan alto y lo sabía. Sabía que aquello había sido como tenía que ser, que de volver atrás lo único que haría seria terminarlo mucho más rápido. Ya no le necesitaba, ni le esperaba, ni fingía no quererle, simplemente no le quería. Había superado su cara de ángel y también su cara de ira y aunque le costó mucho superó también su mirada que le decía “soy capaz de ver más en ti que nadie” ; pero esa noche volvió a aquel cuarto a media luz y sus dedos recordaron el tacto de su piel y eso aún no lo había superado… la parte racional estaba más que dominada y era la que mandaba en cada paso que tomaba pero sus parte visceral se negaba a desechar la sensación de lo más suave que había tenido entre sus brazos jamás y por ello mantenía el recuerdo silente esperando su presencia para hormiguear en la punta de los dedos animándoles a cometer ese error que terminó cometiendo …
Aquella noche en sueños del sudor de aquel cuarto pasó al sudor del reproche, de la pelea, del no querer entender… era el mismo sudor que le recorría la mitad de la espalda cuando le dijo que no quería volver a verle jamás … En el sueño él no asintió y se marchó dejándola llorando, en el sueño el no quiso entender y se deshizo en reproches y palabras mal sonantes hacia ella haciéndola sentir peor que nunca… El sudor que le empapaba la frente al despertar era en parte de la impotencia, porque en sueños no fue capaz de huir , ni de decirle todo lo que pensaba, lo que se merecía, de dejar las cosas en su lugar, de ganar al menos una vez y en otra parte era de rabia. A día de hoy era capaz de hacerla sentir mínima incluso sin estar presente, sólo con su recuerdo deformado…
Apretó sus puños confuerza, con tanta fuerza que dejó la marca de sus uñas en la palma de sus manos y rompió a llorar porque no era justo… Había cumplido su papel con el mundo, lo había hecho bien, no molestaba a nadie, ni era carga de nadie, procuró no caer de nuevo en aquel fallo y nunca más calló aunque para ello tuviera que perder parte de si misma y de su sinceridad … y aún así su mente la castigaba poniendo frente a ella a aquella persona. Sabía de sobra que él podría hundirla si se lo propusiera porque la conocía bien y porque era el único que sabía todo lo que pasó aquella noche y por eso le olvidó y se alejó de él y de todo el daño que podría hacerle si quisiera … aún así su mente, la vida o Dios, da igual el nombre, se mofó de la grandeza de su hazaña mostrándole aquella situación en sueños y recordándole que no debía pecar de soberbia porque no todo se puede controlar, ni en la vida ni en uno mismo …


“ Cariño, estás bien?” Le sobresaltó una voz, miró a su izquierda y al ver aquellos ojos aún más oscuros a la luz de la luna sus lágrimas dejaron de brotar… asintió y se acurrucó a su lado sabiendo que el calor de su cuerpo conseguiría dormirla de nuevo.


Seguiría manteniendo esa línea, le iba bien así aunque de vez en cuando su subconsciente le mandará paquetes bomba. Además de aquella manera era feliz le hacían feliz y había conseguido volver a hacer feliz a alguien. Podía ser feliz delante de cualquiera, también de él. Seguiría manteniendo parte del secreto, la parte que cuenta todo lo que ocurrió a partir de la última vez que sintió su tacto, porque había algo que hacía que aquello no tuviera consecuencias, había algo que era cierto y es que aunque le doliera el recuerdo de su tacto, ya no le quería y no le quería nada, era sólo un mal sueño.


Es bueno tener un pasado para crear un bonito presente …

viernes, 1 de febrero de 2008

Puntos de vista

Ultimamente suelo posponer involuntariamente esto de dejar pensamientos en este rincón. No creo que este perdiendo las ganas, supongo que es porque como en todo hay épocas en que apetece mas, en que hay mas cosas que contar o simplemente porque uno se deja llevar, pero como "el chico con la espina clavada" siento que es una buena costumbre esto de irse quitando alguna de la espalda de poco a poco y no queria dejar pasar estos dias sin contar algo de lo que nos ronda, que nunca es poco.

Hace poco he tenido el placer de celebrar el cumpleaños de una de las personas mas queridas para mi, una de esas que mucho mas que amigo, lo consideras compañero de vida, con mayúsculas. La verdad es que fue muy divertido, como esperabamos, y a la vez muy emocionante el compartir aquella noche, y no solo por él. Recuerdo que al estar sentado en aquella larga mesa, rodeado de tanta gente, me dió por echar un vistazo alrededor, y luego mirar el rostro de felicidad del homenajeado, y me dió por pensar que despues de todo, toda aquella colección tan especial de rostros y vivencias era un gran bagaje para veinticinco años. Me refiero a que estoy seguro de que gran parte de la culpa de esa felicidad que sentía la persona en cuestión era melancolía y agradecimiento hacia esas personitas con las que habia compartido tantas cosas, y que verlas reunidas alli, como en un cuadro de la ultima cena, le podia producir una satisfacción cercana a la de un artista que admira una obra de su creación.

El paso del tiempo, como en tantas cosas, se nota especialmente en los amigos. A medida que pasan los años está claro que uno cambia de puntos de vista (algunos lo llaman madurar...) y de la misma manera cambia su forma de relacionarse con los demas. Él pensar que es lo que uno espera o desea de un amigo es una pregunta que seguramente no nos hacemos a menudo, y probablemente no podriamos contestar con gran seguridad. Simplemente es ese paso del tiempo y lo que vivmos con esa persona lo que nos lleva a confiar mas o menos en ella o a considerarla mas cercana a nosotros, a preocuparnos mas por ella. Y con los años, las obligaciones, el cambio de estilo de vida...ese grupito cada vez mas parece que se va disminuyendo, pero a la vez quizas se va afianzando.

A menudo suelo pensar en epocas pasadas (el club, una vez mas) porque te encuentras con alguien, detalles, flashbacks en algun sueño...y pienso que seguramente el grupo de personas de lo que yo entonces consideraba amigos era mucho mas amplio que ahora. Pero como dije, con el tiempo dejas de frecuentar lugares, hay gentes que se van, tiendes a focalizar mas tus relaciones con los mas cercanos, y tambien es una gran verdad que el tiempo te descubre muchas cosas de ciertas personas, siempre pensé que por encima de todo a cada uno nos pone en su lugar. Por eso, aunque pierdas de vista a algunas piezas importantes del rompecabezas en el camino, siempre consideré como un gesto de verdadero afecto y que produce una gran satisfacción el encontrarte despues de algun tiempo sin verlo a un buen amigo y recibirse y compartir el momento como si ese lapsus no existiera, conservando lo que siempre habia quedado, y con la alegria del reencuentro. Lo que nos debería llevar a pensar tambien, no solo qué es lo que uno espera de un amigo, sino tambien que es lo que esta dispuesto a dar.

No estoy muy seguro de cual es exactamente el punto al que quería llegar con todo esto, o si lo había concretamente. Supongo que en aquel momento que ví aquella expresión de satisfacción sentí una sana envidia y a la vez un trocito de felicidad de la buena por tomar parte en todo aquello. Generalmente considero a la dama suerte como esquiva y burlona para mi, por una serie de factores y vivencias que no voy desgranar ahora, pero una de las cosas por las creo que merece la pena todo esto es por haber tenido la fortuna de conocer y compartir con una serie de personas muy especiales, que son pocas, pero valientes. Como almas flotando por ahi fuera necesitamos de estas cosas y de lo que nos hacen sentir, de esa complicidad. Y aunque muchas veces nos llevemos a autenticos chascos o fracasos, siempre nos vemos impulsados a arriesgar una vez mas para conseguir todo aquello.

Y al final la sensación de encontrar esa afinidad, esa confianza para poder descansar un poco el peso que llevamos a diario sobre nuestras espaldas, es una gran recompensa. No creo que sea por influencia de las entrañables charlas de moral cristiana que recibía en el colegio, pero siempre pensé que la manera de tratar a los demas al final repercutía en uno mismo. Y aunque es verdad Señor que algo hemos pecado, si al final conseguimos guardar una pequeñisima colección de grandes amigos, es porque algo buenos si hemos sido. Y es que en esta vida esta bien cambiar de vez en cuando de puntos de vista, pero esta mejor tener a alguien con quien compartirlos.

"...y ya no quedan lagrimas ni dolor,
solo un vaso de cerveza y una canción,
y en cualquier fiesta encontrarás un amor,
o dos, o tres, los que tu quieras, los que te pida el corazón..."
(Mis Amigos, de los Hombres G)