lunes, 3 de diciembre de 2007

Momentos, palabras, presentes...




Lo que han cambiado las cosas…


No se si serán cosas mías pero tengo la impresión de que de unos 10 años para aquí todo pasa muy rápido, y no sólo en mi vida, si no en el mundo. Todo lo que hay a mi alrededor gira, se mueve, cambia, muta, se me escapan las cosas de los dedos como puñados de arena, se me escurren los sabores por la garganta sin pasar por mi lengua, se va gente a la que ni siquiera he visto llegar… y yo corro, procuro correr tras ellos, pero da igual cuando persigues a gente que ya se ha ido, nunca les alcanzarás y en tu carrera perderás momentos para estar con toda esa gente que si está esperando por ti.

De un tiempo para aquí no se que es el tiempo, no se cuando pasa ni cuanto, sólo se que cuando le necesito nunca está, ya pasó, se fue mi vez. Yo creo que el presente no existe en mi vida, sólo hay pasado y gracias a Dios futuro, nunca se que momento estoy viviendo, no se entender el momento de mi vida en el que me encuentro siempre estoy anhelando el ayer y confiando en el mañana y entre esos dos estados no hay presente, no para mi. A veces el miedo ha sido suficiente cadena como para mantenerme sin avanzar cuando debía y otras ese mismo miedo me ha hecho correr demasiado, hasta perder a toda mí gente de vista y me he vuelto a parar, a esperarles. Creo que ahora mismo estoy esperando, me siento inmóvil, petrificada, pero latente, aún queda algo mío dentro de mí. Creo que estoy mirando, decidiendo, aunque no se lo que, me siento acosada por todos mis antojos y mis indecisiones y eso no lo llevo nada bien… Nunca supe ser indecisa, no se dudar, al menos no seriamente más de 24 h y ahora sufro indecisiones serias cada 24 h, estoy justo al borde del trampolín, a punto de dar el salto, y lo se. Calculando distancia, estudiando el viento, midiendo mí fuerza… pero siento que en cuanto me mueva será para dar un gran salto, aunque no sepa si queda agua en la piscina. Lo se, lo noto, me ha pasado otras veces, pero el no moverme durante el tránsito… Se me da muy mal elegir el momento adecuado, no se, carezco de esa capacidad.


Cuando necesito decir algo no soy dueña de mis palabras, no me dejan tiempo para decidir cuando quiero escupirlas, simplemente salen, ellas deciden colarse entre mis dientes y proclamarse al viento subidas a mi voz y claro… luego vienen las consecuencias. Seguramente no pegaré el cambio sin hacer ruido, seguramente por el camino mis palabras decidirán darse un par de vueltas sin mi consentimiento y seguramente yo sufriré porque seguramente alguien lo pase mal por lo que diga.



Seguramente todo esto sea falta de sueño, se quedará en nada y mañana no veré problema en mi situación… Seguiré anhelando el ayer y confiando en el mañana, pero porque esa es mi forma de vida...

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