martes, 4 de diciembre de 2007

Entreacto

boomp3.com

Echar la vista atras nunca es facil. Alguien dijo alguna vez que si caminas siempre mirando hacia atras, corres el peligro de tropezar. La verdad es que el pasado es algo que siempre esta presente, como la incertidumbre sobre el futuro, y es algo que necesariamente nos acompaña, como un decálogo de nuestros errores y unas memorias del legado que dejamos atras. La verdad es que si yo echo la vista atras diez años, el abismo que me encuentro es tan grande como el de un precipicio sobre el mar. No estoy muy seguro de que era lo que esperaba de mi vida en un futuro, pero es muy probable que no fuese lo que he alcanzado.

Lo cierto es que el paso del tiempo, por mucho que digan, casi nunca es para bien. A medida que avanza nos vamos cargando de responsabilidades, nos vemos obligados a trazar nuevas estrategias y vamos descartando fines que pensabamos alcanzar. Las glorias de lo que conseguimos pasaron fugaces, como su momento, y la tarea de contemplar una galeria de trofeos no hace sino clavar un sentimiento de nostalgia en nuestra alma, tanto por los ganados como por los perdidos, y abrumarnos por los nuevos tiempos que vengan. Se suele decir que los ojos son el espejo del alma. En mi caso es cierto, porque mi alma ve borroso lo que se le presenta mas lejos, y tiene que tener bien cerca los objetos presentes para apreciarlos bien.

El caso es que con el paso del tiempo uno aprende a guardar en un cuarto bajo llave una parte de si mismo, una parte central e importante que solo visita ocasionalmente, mientras que utiliza otra distinta para el quehacer cotidiano, que va desgastandose y renovando como la piel de un lagarto. Y aprende a sobrellevar los golpes de la vida, que dejan muescas sobre un rostro cada vez mas curtido, y trata de no saltar muy alto, porque sabe que cuanto mas cerca esté del suelo, mas leve será la caida. Buenos tiempos se alternan con malos tiempos, y mientras que disfrutamos con las sensaciones de los primeros, no podemos evitar sentir la fria cercania de la sombra de los segundos. Y cuando estos llegan, no nos queda mas que estirar la mano sobre la superficie de la marea que nos inunda, intentando asirnos a algo.

Uno en si mismo es todo un mundo, frente al resto del mundo que le rodea. Si uno cierra los ojos, la vida a su alrededor no se detiene como si de la bajada de un telón se tratase, aunque es cierto que a veces nos parece estar viviendo una especie de obra de teatro por actos. Y aunque creamos que podemos anticipar cual va a ser el final, a veces nos sorprende con pequeñas escenas o la entrada de nuevos personajes. Ahora mismo me parece estar viviendo uno de los actos centrales para el desarrollo de la obra. Los personajes entran y salen, cambian de nombres y de ropas, y parecen querer decirme que yo tambien deberia decidirme sobre cual va ser mi papel a partir de ahora. Que deberia cambiar el rol que quizas he llevado hasta ahora de observador y acompañante de los acontecimientos que se iban desarrollando en los ultimos compases, y quizas dar un paso mas adelante hacia la platea, a la primera linea de acción. El caso es que siempre me ha costado actuar sin tener al apuntador cerca.

Lo cierto es que el chico con la espina clavada se alegra de poder seguir nadando a pesar de que hace tiempo que ya no hace pie. Y el contar en la travesia con algun compañero que de vez en cuando te deja subir a su barca se agradece mucho, y remar junto a él tambien para compartir su ruta. Y de vez en cuando conectar con este rinconcito de la palabra desde su cuarto guardado bajo llave. Sé que hay muchas cosas que se han quedado atrás y que desgraciadamente no podré recuperar. Sé que nunca podré controlar absolutamente el devenir de los acontecimientos. Sé que el arrepentimiento volverá a asomar por mi mente en nuevas ocasiones, acompañandome siempre como esa espina clavada. Y con estas premisas solo me queda seguir lidiando con el presente, sin mirar demasiado lejos, no vaya a ser que mi miopía haga que mi alma se confunda con lo que cree ver, y seguir, como en la canción, repitiendo esas palabras hasta que me crean.

"...and if they don't believe us now
will they ever believe us?
and when you want to live
how do you start?
where do you go?
who do you need to know?..."
(The Boy With The Thorn In His Side, The Smiths)

3 comentarios:

Oyster girl dijo...

Bonito... muy bonito... sólo le falta un cuadro :)

Será que toca decidir??

the boy with the thorn in side dijo...

Me temo que mis habilidades pictóricas no pasan del "con un 6 y un 4, el perfil de tu retrato", pero el chico con la espina clavada estará encantado de aparecer en futuras creaciones. Mientrás tanto, que te parece pensar en que decidir, durante un viaje en tren, que me han contado que da para pensar mucho :

http://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/hopper/interior/hopper.chair-car.jpg

Oyster girl dijo...

Veremos que se puede hacer... Dame tiempo, que entre el curro, la música, las letras, la pintura y los vicios... Buf, non dou para mais