miércoles, 28 de noviembre de 2007

Super-yo

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Me encanta la pregunta sobre los superpoderes. Supongo que es una cuestión que siempre nos hemos hecho todos, aunque solo fuera de chavales, mirando distraidamente por la ventana en medio de una aburrida clase de historia. Y es que los superhéroes son seres de ficción al fin y al cabo, que surgen de la imaginación de personas que una vez se preguntaron, como tú o como yo, que pasaría si se rompieran los límites de la monotonía.

De pequeños siempre era un anhelo y no dudabamos en compartir ese sueño, pero la verdad es que ahora, con bastantes mas batallas a la espalda, la reflexión arroja un resultado distinto. Leer la mente a los demás? No, gracias. Eso sería como jugar la partida con todas las cartas, y bastante tengo ya con preocuparme por casar las mías.

Lo de la super-fuerza? Tampoco me atrae mucho. Nunca me he metido en un peleas, procuro evitarlas lo maximo posible. El unico damnificado en todo caso sería el mobiliario de mi casa, que tendria que reformar seguramente despues de alguno de esos cabreos tontos, de esos que te coges y...y... Lo de volar es un sueño recurrente, como todo el mundo, aunque no mucho en mi caso. Supone, creo, mas un anhelo de evasión o de independencia que otra cosa. Quizas sería una gran cosa poder, con un simple gesto, elevarte y escapar de todo cuando quisieras, controlar en cada momento donde quieres estar (o con quien). Los paseos desde luego darian para pensar mucho. Y si te quieres llevar alguien, basta cogerlo de la mano, no?

Invisibilidad. Este creo que nos haría mas ilusión de chavales (jeje) La verdad es que no me haría especial ilusión tenerlo. Si, a veces le podrías sacar partido, esos momentos en que quisieras simplemente desaparecer, pero la verdad es que aunque te hagas invisible, seguirás estando ahí, y alguna vez tendrás que volver a aparecer. Quiza podría llegar a ser un superpoder un pelín cobarde, aunque tuviese sus ventajas, y este si que no lo podrías compartir.

Yo particularmente recuerdo un superpoder que si me obsesionaba de pequeño, y que he recordado al hilo de todo esto. Provenía de una serie de tv de los ochenta, de la que no recuerdo el nombre ni el reparto, que protagonizaba una chica, que tenía el poder de parar el tiempo cuando quisiera, solo juntando los dedos índices, y retomarlo al dar una palmada. En ese lapso, todo se paraba, como si fuera una grabación, mientras ella tenia libertad para hacer lo que quisiese o cambiar las cosas, aunque creo que ella tambien podía "descongelar" a una persona en concreto mientras el resto seguia en "pause".

Recuerdo que mientras el resto de los superpoderes no me atraían especialmente, esta especie de capacidad para ser un pequeño Dios sobre las cosas de tu alrededor sí me alucinaba. Y que quereis que os diga, creo que hoy en día , de entre todas, seguiría siendo la habilidad con la que me quedaría, a pesar que creo que a largo plazo me acabaría obsesionando, y su uso me acabaría volviendo loco (hay tantas cosas por cambiar...). La habilidad de poder parar el trancurso de los acontecimientos a veces y tomarse un pequeño respiro, ó poder hacer pequeños cambios a las cosas de cada día. Y él poder alargar esos momentos que tanto deseas que no se acaben, incluso pudiendo compartirlo con alguien...

En todo caso al final creo que "Oyster Girl" tiene razón, y pensandolo en profundidad, no cogeríamos esos poderes. Porque por mucha cabecita que tuvieramos, seríamos como niños con un lanzallamas. Porque al final la propia virtud de la habilidad se acabaría volviendo contra nosotros, y se podría convertir en una carga. Porque los malos y los males de la vida real son de carne y hueso. Porque nos podrían alejar de quien queremos estar mas cerca. Porque despues de todo son solo sueños... Y porque al final, sin ningun superpoder especial, nos acabamos enfrentando cada día a multiples "misiones", en la que aprovechamos nuestras personales habilidades, y aunque no siempre alcanzamos el exito, cada uno tiene o crea su propia guarida donde resguardecerse, tratar de curarse las heridas, y volver a luchar por sus "pequeños triunfos".

Aunque siempre podamos desconectar de todo y quedarnos mirando la inmensidad pensando "eh! pero sería genial lo de parar el tiempo, verdad?"...


"...y de que me sirve la fuerza,
si no puedo ni abrir tu puerta...
" (Superman, de Astrud)

Súper-poderes



El otro día me dejé llevar por los vicios y me junté con unos amigos a tomar algo y romper un poco la rutina de un miércoles noche… Entre trago y calada se nos dio por comenzar a jugar con un juego de mesa y en una de tantas preguntas personales que traía m e llamó la atención la siguiente: “ Si tuvieras que elegir un súper-poder cuál elegirías??:

A. capacidad para leer la mente
B. volar y tener súper-fuerza
C. invisibilidad…

La pregunta transcurrió sin más pena ni gloria, pero después me paré a pensar en cuál elegiría yo:

A. muy tentadora…saber que piensan los demás facilita las cosas en cuanto a no equivocarse haciendo ni en que me hagan nada malo; no tendría que volver a desconfiar de nadie, sabría de antemano lo que piensan. Pero eso acabaría con el factor sorpresa, con esas palabras que te dicen sin pensar y que te dejan sin respuesta… no, eso no lo querría perder.

B. Yo no podría tener súper-fuerza, no debería, soy muy poco comedida y no sabría controlarla, además para qué, para abrir los tarros de tomate cuando estoy sola en casa?? La parte de volar si me atrae más, supongo que topos hemos soñado alguna vez con volar… Pero no tendría gracia si fuera yo la única que pudiera, no me gustaría volar siempre sola.

C. Muy interesante… creo que sólo la usaría para que no me vieran, no para ver sin ser vista (si no sería como leer la mente) y bueno, aunque hoy en día desaparecer a veces es un poco difícil, creo que tampoco me haría especial ilusión.

Solemos matar el tiempo quejándonos de lo imperfectos que somos, de lo mal que nos ha tratado el paso del tiempo, de cosas que nos gustaría cambiar de nosotros y de los demás aunque algunas sean disparates como estos y al final?? Creo que al final nadie cambiaría nada, de hecho creo que me gusta malgastar mi tiempo ingeniando cómo mejorar mis defectos, aunque se de sobra que algunos no los pretendo cambiar…

Y tú??? Qué súper-poder elegirías???

lunes, 26 de noviembre de 2007

Domingos, trabajo, tiempo libre y cortinas de ducha...

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Desde hace ya bastante tiempo, los domingos se volvieron dias un poco aparte. Son casí días que no pasan, pero que estan ahí, como un parentesís vacio. Te curas las heridas de las batallas nocturnas, procuras disfrutar de ese rato de duermevela tan bueno, cuando despiertas en cama pero sabes que no te tienes que levantar, pasas un rato con los tuyos en esas comidas familiares donde siempre sobra rancho y el café dura más que el resto que la comida, y ocasionalmente quedas con alguien, a resolver las últimas "cuentas pendientes" o a despedir lo que queda de la semana. Bueno, y hay algunos "locos" que se dedican a compartir sus ilusiones y sufrimientos con miles de personas en un estadio.

En todo caso son dias en los que no acontece nada especial, pero que en cierto modo son necesarios, como cierre a una de las muchas medidas en las que dividimos (o nos dividen) nuestro tiempo vital, y seguramente tan impersonales pero obligados como un punto al final de una frase.

Este domingo supone particularmente un punto y aparte. No es el final de un capítulo, pero si un nuevo parrafo. Abandono la rutina que me estuvo ocupando durante los ultimos tres meses, y que seguramente recuperaré dentro de poco. Será un breve (espero) periodo en el que tendré todo el tiempo libre que antes tanto echaba de menos y que ahora me desborda. El desafio será ocuparlo convenientemente, y encargarme de un par de asuntos de mi "bandeja de entrada", especialmente llena en estas fechas. Y que todo lo que surja a partir de aquí sea para mejor. Como diría sonriendo un buen amigo, "eh, malo será!".

Abro una revista y me entero de que hasta hace cinco años, no se sabia a ciencia cierta por que la cortina de la ducha se pega al cuerpo cuando nos duchamos. Lo descubrió un físico llamado David Schmidt, que a través de un modelo matemático concluyó que el flujo de agua caliente crea un torbellino de aire, como un mini-huracán, que arrastra hacía sí el aire circundante, y por tanto, la cortina del baño. Al poco de publicar este hallazgo, le concedieron el premio IgNobel de Física, una parodia de los Nobel originales. Supongo que no todo el mundo valora igual un trabajo...

"Late, sunday evening, I only just feel like eating,
Am I feeling unwell for what I´ve done, or drunk, or for someone might tell
I´m gonna find it hard to sleep tonight...
There´s nothing that´s been done that can´t be undone
You were sick, now you´re better, there´s work to be done"
(Late Sunday Evening, de Art Brut)

Fotograma extraido del film Metropolis de Fritz Lang (1927)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Al mal tiempo...Buen tiempo!!!





Seamos sinceros... es una soberana estupidez eso de "al mal tiempo, buena cara" porque por mucho que le sonrías, el nubarrón que tienes encima de la cabeza va a seguir descargando lluvia con toda la furia del mundo, las nubes no tienen cosquillas ( ni tampoco olor, por mucho que digan por ahí...) Así pues lo único que hace que deje de darnos la lata el mal tiempo es que simplemente pase, sin más. Además estamos a 21 de Noviembre, no se quién se puede sorprender de que esté lloviendo y haga frío...


Lo cierto es que es curioso porque la lluvia lo cambia todo. Lo que vemos a través de la cortina de agua es muy distinto, todo se vuelve gris y las formas pierden contorno, no sabes dónde empiezan y dónde terminan las cosas... todo se funde con la lluvia...La gente cambia cuando llueve, sobre todo cuando comienza a llover después de tanto tiempo; si te paras a mirar por la ventana ves que nadie se atreve a salir de casa y los osados que lo hacen corren por las calles como si más que agua cayesen piedras del cielo... Qué nos pasa??? Estamos más que cansados de mojarnos continuamente durante 8 meses al año y aún así, comienza la estación, nos pilla por sorpresa y nos lo tomamos como una venganza de algún Dios... " qué desgracia!!!" A veces somos demasiado básicos y nos encanta hacer dramas de todo, siempre tiene que haber algo terrible que nos mueva en nuestro afán de superación, y si tiene que ser la lluvia... pues a pegarse con el clima!!! Pero pensándolo bien, el drama sería que las cosas no fueran así por mucho que nos encante montar tragedias porque quién fue el listo que dijo que la lluvia es melancólica?? y quién el que dijo que la melancolía es mala?? No estoy hecha para verdades de fe en cuanto estados de ánimo y a mi la melancolía, como todo lo demás, me parece perfecta en su justa medida, así que toca jugar con estas cartas.




Señores, ya está bien... ha vuelto la lluvia, cierto, pero como siempre y deberíamos de empezar a recordar que la lluvia es sólo agua. Nos ha dado mucha tregua porque lo normal es que estuviera dando la lata mucho antes, así pues les animo a que salgan a la calle con paraguas o no ( para gustos), salten sobre los charcos y se diluyan en la lluvia como hace el resto del mobiliario urbano; o en plan casero acurrúquense en casa bien tapados con una manta, buena música y mejor lectura ( el chocolate caliente es opcional) y luego me cuentan quién no saboreo tanto ese momento como el mejor día en la playa... Y un último consejo, mucha vitamina C y mucho calor humano, no se me resfríen...

lunes, 19 de noviembre de 2007

...when the rain comes...


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Ha vuelto la lluvia. La sempiterna bruma que cubre todos los inviernos esta ciudad y la transforma en otra completamente distinta. Es esa inseparable compañera de paseo, que unida a la noche de 16 horas, el frio que contrae los cuerpos y todos esos puntitos de luz suspendidos a lo largo de las avenidas, convierten todo en un escenario melancólico, e intensifica cualquier sentimiento, sobre todo los mas tristes.
Un cantante que vivió aquí, escribió en uno de sus temas, sobre esta ciudad, que "el invierno es como un covento". No sé si es la expresión que mejor define esta epoca del año, en este lugar del mundo, pero la entiendo perfectamente. A mi personalmente, cuando estoy en casa, en una de estas noches, y me sobreviene esta estampa a través de la ventana, me acuerdo inmediatamente de una pelicula que creó una de las atmosferas más perfectas de la historia del cine, "Blade Runner".
Recuerdo aquel escenario, atestado de enormes edificios que son casi sombras sin perfilar, llenos de puntos de luces por todas partes, sumido en la noche eterna por la contaminación y las nubes que producen la incesante lluvia radiactiva. No puedo evitar identificar La Coruña como un pequeño Los Angeles del 2019. Como tampoco puedo evitar sentirme como Deckard (Harrison Ford) al mirar esa inmensidad desde su balcón, con una copa en la mano y escuchando aquel ya clásico blues. Y me pregunto si a pesar de los kilometros de distancia y los años de diferencia en un futuro quiza inexistente, no sería aquello la misma tristura que puede sentir un coruñes al mirar su ciudad hoy.
Este es un homenaje afectivo a la ciudad en la que vivo, que esta mas plena cuando mas melancólica está.
"...todos esos momentos se perderán en el tiempo,
como lágrimas en la lluvia..." (Roy -Ruther Hauer- en "Blade Runner", un film de Ridley Scott)
...gracias por la sesión, doc...

(de) Revés


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Es cierto que casi nunca se consigue que las cosas salgan como uno plantea. Se aprende a vivir con ello casi por necesidad y se cuenta con ello casi sin darse cuenta. Pero tambien es cierto que hay ocasiones en que por mucho que hagamos, ó que por muchos momentos de vida aprovechados que alcancemos, a veces nos queda una molesta sensación de vacio, de falta ó de perdida de tiempo, que no sabemos muy bien porque nos sobreviene. Aunque a veces, si dejamos de pensar de forma mecánica, como solemos hacer a diario, podamos llegar a intuirlo.

Todos nos esforzamos, por ser felices, el que diga lo contrario miente. Y como la ciencia de los estados de ánimo es una ciencia más bien empírica que teorica, y más retorcida de lo que quisieramos, el resultado del experimento cotidiano casi nunca es el esperado. Por qué al mezclar blanco y azul, de repente nos encontramos con un cielo gris.

Cada día marca un nuevo momento, pero nuestra costumbre de despreciar al largo plazo y concentrarnos en el momento presente, hace que la frustración final de un día marque el amargo principio del siguiente. Y además, el tiempo no acompaña...

Y el hecho de volver a cometer los mismos errores y terminar en el mismo punto de ocasiones anteriores, cuyo camino tanto nos prometimos no volver a recorrer, puede hacer mella en uno mismo tanto como en la suela de sus zapatos. Claro que sí ya logramos salir de ese punto en ocasiones anteriores, nada nos debería impedir volver a hacerlo ahora, volver a recuperar la visión en positivo que tanta falta nos hace y volver a cambiar de estado.

Lo único que esta claro es el sentimimento de desazón o tristura que uno siente hoy al mirar por la ventana la bruma lluviosa que cubre la noche, como si marcase el fin de una parte más de la historia, de una de las muchas batallas. Eso y que mañana será otro día, que aunque hoy se vea a traves de un prisma más bien gris, es otra incognita de nuevo. Un cigarrillo por la ventana y el descanso en cama, despiden a este fin de semana. Y que el sueño desfragmente y limpie esa endiablada mente que tantos saltos dá. Sé que el discurso es un tanto atropellado e inconexo, pero es que hoy estoy un poco al revés.

"Esta carretera por la que vas...tú mismo te has metido en esta carretera...justo esta noche...tú lo has escogido. ¿Cada hombre elige su destino, no? Como se ríen los dioses al oir eso..." (La Primera Nevada, un film de Mark Fergust)

"...mi grado de frustración es siempre ambiguo

y las cosas que más me gustan siempre me hacen llorar

mi infancia ha sido tan larga que nunca acaba de terminar

y sigo sin encontrar algo que me divierta de verdad..."

(Jugar Con Los Coches, Los Piratas)

martes, 13 de noviembre de 2007

El billete dorado es...


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...esa oportunidad que sale a nuestro paso, ofreciendonos la ocasión de alcanzar aquello que más deseamos. Son pequeñas golosinas que ofrece la vida para endulzarnos un poco la existencia y conseguir esos cambios que tantas veces anhelamos.
Pueden ser momentos mínimos, pequeñas cosas que al final son las que marcan nuestro estado de animo, ó grandes oportunidades, que puedan hacer que cambie todo tal y como lo conocemos. Pueden ser muchas en muy poco tiempo, tantas que casi ni nos damos cuenta cuando aparecen, ó puede ser una sola, tanto tiempo esperada que casi no nos lo creemos cuando la tocamos con los dedos.
Cada persona tiene sus propios billetes dorados, aunque muchas veces no creamos en ellos. Pero lo que esta claro es que si no los cogemos fuertemente y los utilizamos, cuando pasa el momento y se esfuman, siempre nos arrepentimos de no haber creido en ellos o de no haber puesto todo en nuestro mano por utilizarlos. Entonces, solo queda en nuestra memoria el resplandor del brillo pasajero que supuso aquel momento en que, embobados como un niño, sostuvimos en nuestras manos aquel trozo de papel que tanto prometía para nosotros.
Todos hemos visto algun billete dorado alguna vez, y muchos como yo, hemos dejado pasar algunos. Y por eso un día, tal como hoy, te desdoblas, te coges a ti mismo del brazo y te haces prometer algo que se grabe a partir de ahora en tu mente como un mantra. Y es que no sé vosotros, pero yo no pienso dejar escapar otro billete dorado.
"...hay un monton de dinero en el mundo, y fabrican más y más cada día; pero de este billete solo hay cinco ejemplares en el mundo, y nunca habrá ninguno más. Solo un bobo lo cambiaría por algo tan vulgar como el dinero. ¿Eres tú un bobo?..." (Charlie y la Fábrica de Chocolate, Tim Burton)
"never a frown
with golden brown
never a frown
never a frown..." (Golden Brown, The Stranglers)