miércoles, 3 de septiembre de 2008

Todo está cambiando...


He decidido tomarmelo con calma. He decidido que no todo tiene que salir perfecto, que con que salga adelante ya es un logro. Que ir ganando pasito a pasito tambien puede llenarte, y que ante las piedras que te surjan en el camino, lo importante no es lo alto que las saltes sino llegar hasta el otro lado.

Cambias de vida, cambias de hábitos. Si antes tenías todo el tiempo del mundo, ahora casi tienes que arañarlo a cada momento, pero curiosamente eso no te hace mucho menos feliz, solo un poco mas cansado. Pero un cansancio que al final del día te llena, que te hace dormir bien, no como el de antes que te mantenía dando vueltas a la cabeza. Y aunque todo no sea todo lo maravilloso que pudiera ser, aunque aun tengas muchos asuntos en la bandeja de pendientes, y lo que está por venir pueda asustarte un poco, el simple hecho de poner un pie delante del otro y seguir avanzando, te demuestra mas de ti mismo de lo que tu pensabas. No estamos conquistando una vida perfecta, pero estamos en el camino de algo.

Y si solo los estupidos pueden vivir tranquilos, procuremos de vez en cuando perder la vista en el infinito, respirar hondo una vez mas y seguir adelante con una mezcla de resignación y valentia. Que no podemos evitar los golpes que están por venir, pero si procurar que nos cojan lo menos directo posible. Y siempre seguir encerrando dentro de cada uno esa pequeña parte de sentimiento que siga viva y ardiendo, y que podamos ver cada vez que cerremos los ojos, escuchando una canción o sintiendo una brisa hacia nosotros.

Esto es lo que veo cada día al entrar y salir del trabajo.


Nadie sabe cuanto durará esto ni lo que está por venir. Si dentro de un tiempo volveremos a cambiar, o si el condenado acelerador de partículas explotará y acabará con todo de una vez. De momento nos contentamos con ser felices en pequeños momentos, en pequeñas porciones, individuales ó colectivas, y sentir que de vez en cuando la suerte vuelve la cabeza y nos sonrie un poco de refilón, dejando su huella en esos detalles de la vida. Y aunque todo pueda cambiar, seguramente a peor, no tiene sentido desplegar las velas y remar ciegamente contra de una corriente tan grande. Siempre hay tiempo para irse a pique, de heroes fallidos está lleno el fondo del mar, pero quiza solo convenga arriar velas, dejarse llevar manteniendo el mando y capear el temporal hasta que unas aguas mas tranquilas nos permitan dirigirnos al punto que deseamos, que no tienen porque ser el que pensabamos en un principio.

Aqui estamos, X dias despues de la ultima vez, y a X dias de la proxima, sin la promesa fija de volver en algun momento, simplemente soltando esta pequeña anotación a las ondas de la corriente, como un mensaje en una botella, que es un poco lo que siempre ha sido esto.


viernes, 2 de mayo de 2008

Fotografias

"...the passing of time
and all of its crimes
is making me sad again
..."

Asomarse al pasado casi siempre es una tarea dura. Por mucho que vivamos el momento del presente y nos centremos en afrontar el futuro y darle forma, el pasado es un eterno compañero de viaje que siempre esta detras de la próxima esquina, agazapado, esperando a salir a nuestro encuentro a propinarnos un golpe de sensaciones. Es cierto que a veces esa mirada atras se hace con una sonrisa complice, pero la mayoria de las veces los sentimientos que nos deja son de tristura, de incertidumbre por lo acontecido, de enfado por los errores y de añoranza por las pérdidas. Porque al fin y al cabo nuestra mente (y nuestro corazón) es un enorme archivador que se encarga de guardar en los primeros cajones lo que mas nos ha marcado o importado, para que cuando uno abra ese cajón sea precisamente eso lo primero que vea.

Y para los que tienen la absurda pero complice costumbre de guardar una mirada melancólica a todo lo que sale a su paso, para los que tienen una espina clavada en su espalda, el momento de afrontar con los ojos del alma la vista a traves de esa ventana en el tiempo, en los hechos y los sentimientos, puede resultar especialmente intensa.

"...but don't forget the songs
that made you smile
and the songs that made you cry
..."

Lo que uno ve en ese pasado resulta ser la imagen de lo que es ahora mismo. Sus sentimientos son esa respuesta a lo que ha acontecido. Su deseo de cambiarlo es la rebelión ante las incontestables reglas de tiempo. Y su resignación es la comprensión final del misterio en todos sus detalles. Y de cuando en cuando, los mismos motivos, las mismas imagenes se vuelven a presentar con identicos resultados y forma de afrontarlos, como si para sentirse de verdad vivo se necesitará pensar en lo que ya ha muerto, o como si para comprender lo que forma parte de uno se necesitara hacer patente la incomprensión por lo que una vez formó parte y se abandonó.

La mezcla de sentimientos de añoranza, envidia, deseo de saber y compartir, consciencia de los errores y de la distancia real, toda esa tormenta interna, se dispersa y deja unicamente la conclusión inapelable de la imposibilidad de recuperar lo perdido, y los restos de la batalla en forma de una colección de imagenes y sentimientos que nos gusta repasar mentalmente, como en un album de fotos. Y lo hacemos una y otra vez, a pesar de que el filo de sus hojas corta y nos deja heridas profundas, porque la contemplación a traves del objetivo del recuerdo nos deja instantaneas tan plenas emocionalmente, que nos hacen revivir una pequeña parte de lo que una vez amamos y guardamos. Y uno no deja de preguntarse si eso que añora sigue vivo dentro y fuera de uno, o si realmente es solo ese pequeño pedazo que se quedó atras hace ya tantas paradas, que intentar recuperarlo ahora sería una ambición necia. O si ademas ese mismo sentimiento perdura en otros y si alguna vez alguien se paró tambien a hacerse la misma pregunta.

"...and when you're dancing and laughing
and finally living
hear my voice in your head
and think of me kindly
..."

Todo este torrente puede desencadenarse simplemente por la contemplación de unas fotografias, a pesar de no compartir el momento que reflejan, simplemente porque las imagenes tienen la costumbre de no quedarse unicamente en mostrar al retratado, sino que toman una mayor dimensión al ser contempladas por uno y servir como llave a ese cajón-archivador de la mente que deja salir disparadas todas esas sensaciones. No dejo de darle vueltas a este laberinto, a pesar de saber que no lleva nunca a una salida, porque ya he estado en el otras veces, y sé que volveré a estar. Y despues de todo, echando la vista al horizonte, solo podemos atisbar la incertidumbre sobre un gran encuentro agridulce y la seguridad de próximas revisiones de un antiguo mito personal, que en sueños se antoja especialmente intenso. Porque sabemos que esa caja de recuerdos esta bienn aferrada bajo nuestro brazo y nunca se va a perder.

"Rubber Ring" de The Smiths

...y despues de un largo silencio, volvemos a encontrarnos...


viernes, 14 de marzo de 2008

Perdedores

Sé que muchas veces hablo de muchas canciones que significan algo para mi. La mitad de mi vida es la música y sin ella no sabría como vivir. Tambien sé que estais hasta las narices de que os ponga por las nubes a Morrissey, de que os diga lo mucho que significa para mi, pero es que hasta ahora no me canso de preguntarme como es que este hombre sabe tanto de la vida y como es que es capaz de plasmarlo tan magnificamente en sus canciones. Como por ejemplo en el tema del que voy a hablar hoy, una canción que siempre llevo presente, "Boxers".

Boxers no es uno de sus grandes hits, ni siquiera aparece en uno de sus ocho discos, es simplemente la cara B de uno de sus singles, como si estuviera destinado a ser una joya oculta. Y sin embargo es uno de esos temas que se acaban grabando en tu memoria a fuego, uno de los que mas facilmente puedes sentir mientras lo cantas, como si fuera un himno futbolístico, y que de hecho sabes sabes que, si fueras un chaval más, nacido de la barriada mas marginal de Manchester, sería repertorio obligado de tus noches de borrachera.

Boxers, primeramente, cuenta la historia de un boxeador. Un pugil que tras muchos años batiendose el cuero sobre las lonas de mil garitos clandestinos, sabe, es plenamente consciente, de que su momento de retirada ha llegado. No solo es eso. Es que él, en lo más hondo de si mismo, esta cansado de toda esa vida, de todo ese mundo, de, como dice Morrissey, "el sonido (de la campana), el olor (a sudor), y el spray". Sabe que su momento de gloria, pauperrima pero gloria al fin y al cabo, ya ha pasado, y que es momento de dejarlo todo atrás. Hace ya tiempo que ha pasado, y sin embargo se vuelve a ver, una vez más, sobre el ring, haciendo lo que mejor sabe hacer, lo que lleva haciendo toda su vida y para lo que nació. Pelear. Y sin embargo, esta vez, como le viene sucediendo ultimamente, ademas del infierno de volver a enfrentarse contra todo aquello, está perdiendo.

Y es que hoy es una ocasión especial. Esta perdiendo. Y lo esta haciendo delante de su público, el de su propia ciudad, el que tantas veces lo ha aupado, y que en este momento sigue animandolo, aunque él no esté muy seguro de que lo hagan de corazón. Y porque ademas empieza a ver, o mas bien a atisbar a traves de su ojo morado, las caras de desilusión de los que hasta ahora le han apoyado, como su mujer, que discretamente se retira del pabellón, sin hacerse notar, casi asumiendo la derrota y pensando en que será de ella a partir de ahora.

Y en medio de todo está él, deseando que los minutos corran y que la campana, como una liberación, suene de nuevo. O por lo menos "que el suelo se abra y le trague" de una vez. Y lo que mas le duele, en medio de todo eso, no solo es ver la cara de su sobrino, su fan número uno, que esta junto a lona dandole gritos de ánimo y creyendo todavia en su victoria de corazón, como si le diera la espalda a toda la realidad (su único pecado es creer en lo que un dia él mismo creyó). Lo que más le duele es saber que aunque un dia trate de darle la espalda a todo aquello; al ambiente de tensión, al miedo al contrincante, al entumecimiento de los golpes o a la soledad del ring; por mucho que trate de dejar todo eso atras...él siempre será será lo que es ahora y fué siempre...y por muchas veces que vuelva a levantarse y caer, y por mucho que trate de renegar de todo, esas mismas sensaciones le acompañarán hasta la tumba.

Lo que sabe perfectamente, aunque quizás no quiera reconocer, es que es un perdedor. Lo ha sido siempre desde que nació y siempre lo será. Y aunque pueda tener sus pequeños momentos de gloria, siempre le va a acompañar ese pequeño pugil, de cuerpo aparentemente fragil, pero de gran agilidad, que estará dispuesto a despertarle, a base de derechazos, a la realidad tal y como es, en cuanto él sea capaz de atreverse a soñar con algo mejor. Y sabe que por mucho que quiera renunciar y tomar otro camino, su destino es seguir luchando contra ese adversario. Sabe que no puede ganar el combate, ni mucho menos el título, sabe que nunca alcanzará su sueño, pero nunca jamás dejará de levantar la mano para gritar que sigue vivo...y que nadie tire la toalla por él.

Y frente a todo esto, está Morrisey, viendolo desde la distancia en la grada, pero conociendo las palabras tan bien como si él mismo fuera parte de todo aquello. Y frente a todo esto, no puede hacer mas que cerrar los ojos y lamentarse.

Y al final, nos acaba contando una historia que nos suena a todos un poco. Una historia de una lucha por un fin. Una historia en la que nosotros mismos nos subimos al ring de la vida con toda la fuerza de nuestra confianza detras del puño. Un momento en el que nos sentimos mas arropados que nunca, y en el que no podemos pensar mas que en los puntos flacos de nuestro contrincante. Una lucha en la que, a pesar de recibir los primeros embistes, seguimos dando la cara para que nos partan la otra mejilla. Un instante en el que casi podemos notar el sabor salado de la victoria en nuestros labios. Y una cuenta atras final de la que, como siempre, salimos derrotados...

Y a pesar de todo, seguimos adelante. Terminamos, aunque no queramos, volviendo a plantar cara a los mismos demonios. Volvemos a esa lona, a esos sonidos, a ese olor, y a esas sensaciones, aunque sepamos que la batalla esta perdida de antemano. Y aunque guardemos un cierto temor en el interior, vamos con mas ganas que miedo. Porque en el fondo sabemos que somos unos perdedores. Sabemos que nuestra dulce condena está encima de ese ring, y que lo que mejor sabemos hacer es escupir al suelo ese diente que nos acaban de partir y mantener el rostro desafiante hacia el infinito, que es lo único que sabemos que esta por venir.

"El dolor es como un invitado borracho. Cuando piensas que ya se ha ido, vuelve para darte un último abrazo"

"...you will return one day,
because of all the things that you see
when your eyes close..." (Boxers, Morrissey)

jueves, 6 de marzo de 2008

Una canción

Hoy no tengo ganas de contar nada en particular. Son muchas cosas las que estan rondando mi cabeza, demasiados cambios, demasiada información y un montón de retos y expectativas por delante. Pero esta noche no tengo ganas de escribir sobre ello. Esta noche solo tengo ganas de fumar un último cigarrillo en la ventana, viendo las calles desiertas, teñidas de amarillo por las farolas que ya no iluminan a nadie, y despues echarme en mi cama a esperar a que el sueño me libere de todo durante unas horas. Y mientras, poner una canción especial, para, mas que escucharla, sentirla, y que me sirva de barca de Caronte en el viaje hacia ese descanso.

Mañana vendrá otro día con mas nombres y mas voces, puede que algun nuevo paso, y quien sabe, quizas tambien con una sonrisa. Pero ahora mismo solo existe la oscuridad de esta habitación, el frio descanso de esta cama y la dulce letania de una canción, que hoy, suena mas que nunca a mi.


La vista de la playa del Orzan es "prestada" del blog de un viejo amigo.

jueves, 28 de febrero de 2008

Sin sorpresas

Arrastrarnos y tratar de salir adelante en este mundo de hoy en día, en esta sociedad de horarios y parcelas, hace inevitable el acabar cayendo en la creación casi inconsciente de una rutina que establecemos para nosotros mismos. Una rutina que ocupa hasta el último rincón de la agenda bien diseñada pero llena de tachones y notas al margen en que convertimos nuestro tiempo. Nos programamos nuestros dias de trabajo y de ocio, las horas que dedicamos a nuestras necesidades diarias, los minutos que paramos un momento para respirar o a fumar un cigarrillo y hasta casi los pocos segundos que dedicamos a reflexionar sobre todo. A veces hasta los dias que dedicamos a "desconectar de la rutina" se acaban volviendo tan predecibles como los de habitual.

Todo esto nos crea una sensación de pesadez o de repetición que muchas veces denostamos y nos hace desear romper con ella hacia nuevas experiencias, que aunque no lo sospechemos, es muy posible que se acaben convirtiendo en nuevas rutinas. La sensación de descontento persiste, y a pesar de encontarnos sobre siete pisos de colchones, no dejamos de notar bajo nuestra espalda el guijarro que se encuentra debajo de todo. Pero de lo que pocas veces somos conscientes es de que precisamente son esos pilares los que nos dan la seguridad que necesitamos para seguir adelante con el resto, para afrontar los nuevos retos o simplemente para seguir sacando la cabeza de debajo de la sábana cada mañana.

A donde quiero llegar con esto es que a veces la vida es como un examen al que, a pesar de disponer de las preguntas clave, llegamos con la lección mal aprendida. Y entonces toca improvisar. A menudo, al acomodarnos en esa rutina bien sólida, olvidamos que hay ciertas cosas que estan por salirnos al paso, de forma inapelable. Cosas que pueden ser buenas o malas, pero que seguro van a remover los cimientos de todo. Cosas para las que seguramente no podamos prepararnos, pero que no por ignorar o no tenerlas en mente van a dejar de suceder. Y es entonces, cuando llegan, al cogernos con la misma cara de sorpresa que un camión a cien por hora al cruzar furtivamente la calle, cuando nos toca improvisar. Estaba en el manual de la vida, y no habiamos pensado en ello. Nos preparamos para calcular complejas ecuaciones y para lo mas básico no tenemos respuesta fija.

Con la rutina sucede tambien que se crea una capa invisible, un velo translucido que nos impide ver el fondo verdadero de lo que hacemos o de las situaciones de diario. El todo y la complejidad de cada dia nos impiden ver la importancia de las cosas que siempre estan. De esos objetos o lugares a los que tanto volvemos, de esos momentos en los que tantas veces nos refugiamos, y sobretodo, esas personas que nos acompañan cada dia. No es que dejemos de darles importancia, es que simplemente nos acostumbramos a "usarlas" cada dia, porque siempre estan ahi, sin darles la valoración real que tienen. Pero ese mismo velo se rasga y la ilusión se rompe hecha añicos cuando nos sobreviene la pérdida, que nos muestra la cruda dureza de la ausencia y la amarga persistencia del recuerdo.

Asi que la reacción ante tales desastres depende de cada persona, y hasta a veces sorprende a uno mismo, por no ser como esperaba o como sería habitual, pero no por ello deja de ser menos auténtica. Lo que estaba por venir tenía que acontecer y lo sucedido es la respuesta lógica y sincera de uno ante la situación. Pero ¿que ocurre cuando esta situación no salta al paso de uno, sino que solo se deja atisbar como un posible resultado, y uno comienza a pensar en como afrontará todo? La incertidumbre unida al tiempo es el peor instrumento de tortura y la mente siempre esta a punto para mandarle el mensaje a las rodillas de que empiecen a flojear. Y al final, inconsciente o egoistamente, no lo sé, uno acaba volviendo a refugiarse en la rutina y todo lo demas, para no terminar mirando a traves de ese recien formado agujero en el mismo velo que lo cubría todo. A pesar de que ya no puede evitar en su mente el destello que produce la chispa de esa idea, que de vez en cuando salta ante determinadas palabras o situaciones.

Asi que el resultado final de todo es impredecible, porque solo se puede llegar a él con el tiempo, y este, inexorablemente, formará en nuestra mente recuerdos, que frente al resto, es casi lo único en esta vida que nunca perderemos.

"...no alarms and no surprises, please..." (No Surprises, Radiohead)

Todas las ilustraciones son obra del pintor Drew Ernst.

jueves, 14 de febrero de 2008

Angeles y demonios

El poder de los sueños es algo sobre lo que pocas veces nos paramos a pensar. Cuando estamos imbuidos en medio de uno, todo parece pertenecer a una dimensión paralela, con su propio mundo y su propia historia, pero que parece haber estado siempre ahi. Nos separa completamente del mundo real en el que vivimos, hasta hacernos casi olvidar su existencia y deshinibirnos de sus ataduras y de las nuestras propias. Incluso cuando somos plenamente conscientes de que estamos soñando, no dejamos de sentirnos arrastrados por esa realidad tan abstracta. Eso es lo que hace tan intensa esa experiencia, incluso instantes despues de haber despertado. Es como una gran película, que nos sustrae durante su metraje del resto de las cosas y nos hace sentir tanto el argumento que incluso algun tiempo despues de ver la palabra "Fin", no dejamos de darle vueltas a todo lo que hemos casi "vivido". Se trata de una especie de viaje, como se suele decir metafóricamente, y es precisamente ese caracter itinerante lo que lo hace tan atrayente y enigmatico. Porque es un viaje, pero a una zona profunda de nosotros mismos, que a veces incluso desconocemos.

En los sueños damos rienda suelta a las pasiones mas ocultas que tenemos, volamos sobre las cosas, besamos a quien deseamos, gritamos todo aquello que pensamos y, porque no, hacemos daño a quien nos inoportuna. Y así cometemos estos actos tan irracionales, a pesar de no ser conscientes de lo artificial de esta experiencia y por lo tanto de las nulas consecuencias, como si igualmente fueramos capaces de llevarlos a cabo en la vida real. Porque todo lo que parte de estos sueños no es en ningun caso artificial, ni influenciado por otros agentes externos, lo que somos en estos sueños es solo nosotros mismos. Por eso tantas veces nos puede intrigar aquello de lo que hemos sido capaces en ese mundo, y de donde parten esas ideas o sentimientos que se veian tan claros durante el sueño, y que en la vigila apenas se atisbaron. Uno mismo puede aprovechar para darse el lujo de llevar a cabo todo lo que tanto desea en la vida real y no es capaz de conseguir, y alcanzar una sensación de lleno plenamente intensa, como si fuera real. Pero muchas veces, lo incontrolable de esta experiencia nos lleva a confontarnos con lo que mas tememos, con nuestros miedos o con nuestros recuerdos y espinas mas profundas que creiamos simplemente enterradas porque ya no soliamos pensar en ellas. Pero el sueño hace patente su persistencia y el deseo inconsciente nos congela, como si trataramos de hacernos daño a nosotros mismos.

Y al despertar nos queda, ademas del shock del momento, una sensación peculiar que se reserva solo a estos momentos, una especie de amargura, de tristeza punzante pero contenida, un cocktel de melancolía, debilidad e incertidumbre a partes iguales, poco agitado. Es una sensación que hace que nos regocigemos en recordar detalle a detalle hasta el mas mínimo de aquella visión, para a través de esto volver a paladear una pequeña fracción de aquello que sentimos y que nos parecía mil veces mas intenso que cualquier otro "cuelgue" emocional habitual. Y entonces nos damos cuenta de que realmente, lo que aconteció en ese sueño, a pesar de lo que pensabamos, si que tiene consecuencias, tiene consecuencias sobre nosotros mismos.

¿Por qué vienen a la memoria momentos y personas tan lejanas a lo que soy ahora? ¿Por qué se presentan ante mi en la forma tan sencilla y cercana que hubiese deseado de antiguo, y por qué dejan esa huella en mi, como si ya no quisiera despertar, si ya se que los kilometros que hace el tiempo son imposibles de atravesar? La linea entre el gozo y la tortura en los sueños es tan fina como intensas son sus sensaciones, y lo que eran angeles se convierten en demonios con el simple acto de abrir los ojos. Los misterios que parten de uno solo pueden descifrarlos uno mismo, no valen ayudas de libros ni divanes y creo que la respuesta esta mas cercana de lo que pienso, aunque probablemente no la entienda, o quizas sea demasiado grande para vislumbrarla en su totalidad. Mientras tanto volveré a acostarme con la esperanza de que mi mente se tome unos minutos libres, mientras se dedica a clasificar y archivar todo lo que trajo el dia, y me lleve de viaje una vez mas.

Hoy es San Valentín, asi que debo decir, primeramente, enhorabuena a todos los premiados, que lo disfruten, y a todos los nominados, entre los que me encuentro, que ya es un logro llegar hasta aqui y permanecer medianamente cuerdos, y que no desfallezcan, que esten peligrosamente alerta y temerosos, porque recordad, "happinnes is just around the corner"...

"...daylight licked me into shape,
I must have been asleep for days,
and moving lips to breathe her name
I opened up my eyes..." (Just Like Heaven, The Cure)

miércoles, 6 de febrero de 2008

Sueños





Esto es sólo un texto, un relato, algo que seguro que le ha ocurrido a alguien alguna vez o que se parece mucho... No sabía muy bien de qué quería hablar porque mi cabeza ha dado tantas vueltas últimamente que la inercia me tiene un poco confusa, pero quería ocupar mi sitio... aquí lo dejo...


… se despertó de golpe, sin más, de repente tenía los ojos abiertos y era perfectamente consciente de que estaba despierta y de que lo que vivía 5 segundos antes era un sueño, un mal sueño… Todavía le palpitaba el corazón, lo notaba rebotando entre sus pulmones haciendo que sus jadeos fueran más fuertes… entre golpe y golpe de respiración se repetía “ era un sueño, era sólo un sueño” Pero lo había vivido como real… Pasaban ya 10 meses desde la última vez que le había visto y unos 12 desde la última conversación en la que se permitió ser sincera con él. Pero había soñado con el escenario de su ruptura, con los motivos que marcaron el final definitivo y ante eso sabia que aún era vulnerable. Había superado su voz, su nombre, su ausencia, sus promesas y su preocupación. Superó el no ser nadie sin él y no sólo eso, si no que ahora era mucho más gracias a que ya no lo cargaba en su espalda; de haber mantenido su cuerpo en pie jamás podría haber volado tan alto y lo sabía. Sabía que aquello había sido como tenía que ser, que de volver atrás lo único que haría seria terminarlo mucho más rápido. Ya no le necesitaba, ni le esperaba, ni fingía no quererle, simplemente no le quería. Había superado su cara de ángel y también su cara de ira y aunque le costó mucho superó también su mirada que le decía “soy capaz de ver más en ti que nadie” ; pero esa noche volvió a aquel cuarto a media luz y sus dedos recordaron el tacto de su piel y eso aún no lo había superado… la parte racional estaba más que dominada y era la que mandaba en cada paso que tomaba pero sus parte visceral se negaba a desechar la sensación de lo más suave que había tenido entre sus brazos jamás y por ello mantenía el recuerdo silente esperando su presencia para hormiguear en la punta de los dedos animándoles a cometer ese error que terminó cometiendo …
Aquella noche en sueños del sudor de aquel cuarto pasó al sudor del reproche, de la pelea, del no querer entender… era el mismo sudor que le recorría la mitad de la espalda cuando le dijo que no quería volver a verle jamás … En el sueño él no asintió y se marchó dejándola llorando, en el sueño el no quiso entender y se deshizo en reproches y palabras mal sonantes hacia ella haciéndola sentir peor que nunca… El sudor que le empapaba la frente al despertar era en parte de la impotencia, porque en sueños no fue capaz de huir , ni de decirle todo lo que pensaba, lo que se merecía, de dejar las cosas en su lugar, de ganar al menos una vez y en otra parte era de rabia. A día de hoy era capaz de hacerla sentir mínima incluso sin estar presente, sólo con su recuerdo deformado…
Apretó sus puños confuerza, con tanta fuerza que dejó la marca de sus uñas en la palma de sus manos y rompió a llorar porque no era justo… Había cumplido su papel con el mundo, lo había hecho bien, no molestaba a nadie, ni era carga de nadie, procuró no caer de nuevo en aquel fallo y nunca más calló aunque para ello tuviera que perder parte de si misma y de su sinceridad … y aún así su mente la castigaba poniendo frente a ella a aquella persona. Sabía de sobra que él podría hundirla si se lo propusiera porque la conocía bien y porque era el único que sabía todo lo que pasó aquella noche y por eso le olvidó y se alejó de él y de todo el daño que podría hacerle si quisiera … aún así su mente, la vida o Dios, da igual el nombre, se mofó de la grandeza de su hazaña mostrándole aquella situación en sueños y recordándole que no debía pecar de soberbia porque no todo se puede controlar, ni en la vida ni en uno mismo …


“ Cariño, estás bien?” Le sobresaltó una voz, miró a su izquierda y al ver aquellos ojos aún más oscuros a la luz de la luna sus lágrimas dejaron de brotar… asintió y se acurrucó a su lado sabiendo que el calor de su cuerpo conseguiría dormirla de nuevo.


Seguiría manteniendo esa línea, le iba bien así aunque de vez en cuando su subconsciente le mandará paquetes bomba. Además de aquella manera era feliz le hacían feliz y había conseguido volver a hacer feliz a alguien. Podía ser feliz delante de cualquiera, también de él. Seguiría manteniendo parte del secreto, la parte que cuenta todo lo que ocurrió a partir de la última vez que sintió su tacto, porque había algo que hacía que aquello no tuviera consecuencias, había algo que era cierto y es que aunque le doliera el recuerdo de su tacto, ya no le quería y no le quería nada, era sólo un mal sueño.


Es bueno tener un pasado para crear un bonito presente …